Hasta este momento el
ser humano únicamente aprovechaba las energías primarias en sus procesos
metabólicos y en el uso del fuego. Por tanto, el uso más elemental de la
energía, es el suministro de alimento para la preservación de la vida y se
demuestra la limitante técnica entre la capacidad de realizar un trabajo y las
necesidades alimenticias.


Las exploraciones de nuevos territorios
provoco la necesidad de mejorar las tecnologías de transporte. Inicialmente los
viajes en América se realizaron completamente a pie, con la limitante técnica
del metabolismo y la capacidad muscular de cada individuo. Destacándose
exponentes extraordinarios como los Tarahumaras, asentados al norte de México,
en la actual Chihuahua o los Chasquis (Mensajeros Incas en Sudamérica), de
quienes el cronista Pedro Cieza de León comentó:
“Los incas inventaron un sistema de postas
que era lo mejor se pudiera pensar o imaginar… las noticia no podría haber sido
transmitida a través de una mayor velocidad que con los caballos más veloces”.
La potencia muscular también fue
responsable del desarrollo de hitos de la navegación como “los caballitos de
totora”, Mochica, elaborados con tallos y hojas de totora (Scirpus californicus) y
que permitió la navegación marina.


Desarrollos como la navegación a vela, (aplicación de la
energía eólica) en el Viejo Mundo, llego a potenciar inclusive el encuentro
entre dos mundos en 1592. Donde descubrimientos como la rueda, el uso de la pólvora
y la domesticación del caballo, fueron una clara ventaja competitiva en el
proceso de colonización de América, por sus contra partes europeos.


Aplicaciones productivas tempranas de la
energía eólica e hidráulica, en el Viejo Mundo, se centraron en aplicaciones
para bombeo de agua a través de norias y energía mecánica, para el triturado de
granos en los molinos de los Países Bajos.


Siglos después estas tecnologías fueron
retomadas para desarrollos a nivel industrial, asociados a la producción de energía
eléctrica a partir de la energía mecánica obtenida a través de la fuerza del
viento y la corriente de los ríos.
En América, precolombina, existen
evidencias de civilizaciones como la Inca, donde se utiliza la energía
hidráulica para el transporte de agua a través de acueductos por gravedad, como
en la fortaleza de Sacsayhuamàn.
Sin embargo, no lograron utilizar la tracción animal de llamas y vicuñas para
transporte, a como lo hicieron los europeos, en parte por desconocer todo el
potencial práctico del círculo, como forma geométrica, aplicada al uso
tecnológico de la rueda.

