
El fuego fue el primer recurso energètico del que pudimos tomar control. Exceptuando a los alimentos como fuente de suministro de nuestra energìa metabòlica.
Una vez que controlamos el
fuego, los seres humanos obtuvimos un suministro más o menos estable de alimentos, que facilitó nuestra socializaciòn.
En Europa, debe
mencionarse que no solamente se desarrolló la agricultura, sino que también
hubieron adelantos tecnológicos a partir de la domesticación de equinos,
bovinos, ovinos y caprinos, que a su vez diversificaron el contenido energético
de la alimentación y de conservación de la energía, por ejemplo al consumir
leche, utilizar caballos como medio de transporte o la lana de la ovejas como
abrigo).
La trashumancia de
algunos pueblos europeos y asiático favoreció el intercambio cultural y
tecnológico, debido a la necesidad de adaptación a los entornos culturales y
ambientales de los entornos recorridos durante el pastoreo. El valor de la
trashumancia, es que, al retornar al punto de partida, las tecnologías y
aprendizajes se integran al entorno social.

En América, el
desarrollo de la cerámica a partir de la cocción del barro originó un
desarrollo incipiente de la metalurgia, especialmente aurìfica.
Por otro lado, en
Europa la denominada Edad de los Metales, se centró en la producción de armas y
herramientas. Esta brecha tecnológica, sumada al uso de la pólvora y caballería
puso en desventaja a los pueblos originarios ante la conquista europea.
Desde el punto de
vista energético, la metalurgia planteo el problema de aumentar el calor
generado por la combustión de la leña y se dio el siguiente salto tecnológico:
el uso del carbón vegetal como energía secundaria, posteriormente sustituido
por el carbón mineral. Esto plantea una evolución en la eficiencia del uso de
los combustibles para generar más calor por kilogramo de combustible sólido.
Se pasó de
utilizar yesca seca y leña, con un poder calorífico entre 12 000 y 21 000
kJ/kg, a carbón vegetal, resultado de la combustión incompleta de la leña, con
un poder calorífico entre 29 000 a 35 000 kJ/kg, para finalmente introducir el
carbón mineral con un poder calorífico entre 14 600 a más de 32 600 kJ/kg, que
no requiere un proceso previo como el carbón vegetal.
Desde hace
aproximadamente 2 000 años, China utiliza el carbón mineral como combustible. Los
Romanos y los Hopi de Arizona, también lo utilizaron, fue hasta el siglo XIII
que los ingleses elevaron su uso a gran escala, al punto de transportarlo en
barco desde las minas hasta Londres, para generar calor.

La paradoja de este salto tecnológico consiste en que una mejora de la calidad del suministro de energía, no garantiza un aprovechamiento eficiente. La disponibilidad de un recurso, paradójicamente promueve su desperdicio.
La paradoja de este salto tecnológico consiste en que una mejora de la calidad del suministro de energía, no garantiza un aprovechamiento eficiente. La disponibilidad de un recurso, paradójicamente promueve su desperdicio.
En este punto
podemos cerrar una primera etapa del uso de la energía: partiendo de la etapa
de alimentación por recolección a la etapa previa a la Revolución Industrial, donde los recursos energéticos presentan las siguientes limitantes técnicas:
·
Escasas aplicaciones de las fuentes de energía.
·
Disponibilidad de la energía (alimentos, calor) donde se requiere.
·
La energía, a excepción de la contenida en los alimentos y la grasa
corporal de los seres vivos, no podía ser almacenada.
Hasta este
momento se dispone de: energía metabólica (alimentación y uso de tracción
animal), energía química (uso tecnificado del fuego), energía mecánica
(navegación a vela, molienda de granos, bombeo de agua) y eficiencia energética
en la selección de los combustibles para generar calor (leña-carbón
vegetal-carbón mineral).